Hace mucho, mucho tiempo, recuerdo que mis mayores problemas eran enfrentar situaciones típicas de la vida. Pensar que hacer con ella, en que trabajaría, si conseguiría formar una familia, ahorrar para comprar una casa, llevarme bien con mi familia, etc...
Estas eran las preocupaciones normales que yo tenía y que, como norma general, cualquiera tendría. Sin embargo, desde entonces y con el paso de los años, fueron surgiendo nuevas preocupaciones imprevistas que simplemente, no deberían estar ahí.
La primera de todas empezó a surgir sobre el año 2001, y era como pagar una vivienda en continuo ascenso. Aun así, como había trabajo, pensé que bastaba con ahorrar poco a poco y sin prisas, pero la cosa alcanzó cotas radicales y llegaron a un punto en que pagar una casa a 40 años requeria un sueldo entero. Aun en el mejor de los casos y que todo siguiera igual, existía una temporalidad laboral que no garantizaba poder pagar el préstamo en el futuro, ya que la época de los contratos estables ya pasó a la historia hace bastante tiempo.
Clica el artículo para seguir leyendo...